lunes, 12 de marzo de 2012

Tres pelis y un destino.








Que nadie se asuste, no voy a destripar nada ni a joder a quien piense ver alguna de las tres. Simplemente es que he tenido la suerte de verlas una detrás de la otra y hacía mucho que no encadenaba tres películas que me gustaran tanto, y eso que son  muy distintas, pero también muy  parecidas a la vez, en el fondo las tres consiguen lo mismo, o al menos las tres consiguieron lo mismo en mi.
Voy a hablar de ellas en el orden que las vi, no en el orden de preferencia, realmente no sé cual me gusta más, creo que cada una es para un día o para un estado de ánimo distintos, aunque al final las tres tuvieron en mi los mismo efectos. Ah paso de nombrar los premios que se ha llevado cada una, para eso está Wikipedia o IMDB.



La invención de Hugo Cabret (Martín Scorsese)




 Técnicamente, para mí, la mejor de las tres, creo que eso es indiscutible, es una historia de niños hecha para mayores, o al revés una historia de mayores hecha para niños...bueno, realmente es las dos cosas a la vez, y eso es difícil de conseguir. Hace ya años que Martin Scorsese se ha ganado el derecho a hacer lo que le salga de los huevos, y vaya si lo ha hecho, pero encima con buen gusto y con un curro impresionante. También hay que decir que el presupuesto ha sido bastante elevado, pero la recaudación y la respuesta del público creo que ya lo han justificado.


Es un espectáculo visual del que yo animo a disfrutar en digital, o incluso en 35 mm, antes que en 3D, pero bueno para gustos colores. A lo espectacular de la cinta hay que añadir unos toques de humor y ternura que hasta el momento no había visto yo explotar a este director, además está el homenaje a los verdaderos inventores del cine y un repaso a la historia de los comienzos del mismo. En definitiva una película que es para verla en pantalla grande y abrir bien los ojos y los oídos. Cuando me levanté de la butaca pensé: “Joder, hacía tiempo que no veía algo tan diferente a lo que esperaba y que me hubiera gustado tanto”.



Intocable (Olivier Nakache y Éric Toledano)



Otro tipo de cine, mucho más humilde en cuanto a costes de producción, pero con una trama basada en una historia real con muchísima fuerza.

Antes de nada quiero decir que me impresionó la expresividad de Omar Sy (totalmente desconocido para mí hasta el momento). Esta no es ni para mayores, ni para pequeños, aunque creo recordar que la calificación es nrm 7, esta es para toda la gente que se cree que su vida es una mierda y que eso nunca cambiará, y es verdad, si te empeñas en ello nunca cambiará. Es perfecta para que la vea la gente que se ha rendido y se deja llevar por las situaciones en lugar de tratar de manejarlas o adaptarse a ellas para disfrutar de una vida que únicamente vivimos una vez. Hay muchas formas de afrontar las cosas y de cambiarlas, y lo que a ti te sobra a mí me falta y al revés, no hay que rendirse nunca. Es una oda a la amistad, a la solidaridad y a la igualdad de los seres humanos vengamos de donde vengamos. Ante una situación, bueno dos, en principio dramática, yo salí de cine con una gran sonrisa, te da unas ganas de vivir que no te las quita nadie, además te hace dejarte en la sala alguna que otra carcajada (algo muy sano por otra parte).



The Artist (Michel Hazanavicius)



Old ways for the new times…o lo que es lo mismo como cagarse en el 3D y la madre que lo parió y quedarse tan bien. Con dos cojones.

Esta película es puro cine, con una música perfecta en todo momento, con una trama y un ritmo de escenas muy bien calculados, y con otro actor, desconocido para mí, del que me llevé otra enorme sorpresa, Jean Dujardin, un mago de la gesticulación.
Es una historia triste, pero se cuenta con mucha alegría, muestra la tristeza que es querer ser quien fuiste, la tristeza que a veces va unida a la tozudez y la tristeza de vivir una vida que ya no es tuya porque no sabes adaptarte. Nos enseña el pequeño hilo que separa el orgullo de la soledad y la depresión.
En cierto modo me parece un cruce de Intocable y La invención de Hugo, nos deja ver un cine que nosotros nunca vimos en las salas y tiene de fondo un drama personal enfocado desde la comicidad, digamos que dentro de ser cine mudo es una mezcla de estilos casi imperceptible durante el visionado pero que luego es bastante clara al final. Nuevamente salí de la sala con una sonrisa de oreja o oreja.










Y ahora una coincidencia, o no, dos son películas francesas, The Artist e Intocable, y la otra pese a ser de EEUU está ambientada en París ¿Me estaré afrancesando? Siempre fui más de Londres por el punk, los Sex Pistols y toda la movida, pero por otro lado la toma de la Bastilla también es algo que parece que se puede poner de moda otra vez.




Pues ya está ya he soltado el tostón, y si me preguntáis cual os recomiendo entre las tres no sé qué contestaros, mejor contarme qué día habéis tenido y os recetaré una u otra, pero por favor, verlas en buenas condiciones, mínimo en DVD con un buen sonido y una calidad de imagen decente, verlas del top manta o descargarlas en mala calidad es cepillarse una gran obra. Y si pensáis ir al cine y dejaros la pasta barro para casa, si estáis en las provincias de Valencia o Alicante acudid a los Abc para que mis jefes estén contentos jejejejejejeje













Anda, casi se me olvida, el título de esta entrada del bolg es TRES PELÍCULAS Y UN DESTINO, pues ese destino no es otro que entretener, hacer disfrutar y HACER SONREIR A LA GENTE.

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